Los dias 8 de cada mes a las 18:00 aproximadamente se celebra oración “Liberación del Dolor” de Arya Tara.
Tod@s sois Bienvenid@s.
Tara es un Buda femenino, una manifestación de la sabiduría última de todos los Budas. Cada una de las veintiuna Taras es una manifestación de Tara Verde, la Tara principal. A esta Deidad se la conoce también como la Madre de todos los Vencedores.
Tara es la madre de todos, nuestra Madre Santa. Cuando somos adolescentes nos refugiamos en nuestra madre terrenal y buscamos su ayuda. Ella nos protege de los peligros inmediatos, nos provee de todo lo que necesitamos y nos guía y alienta a lo largo de nuestro aprendizaje y desarrollo personal. Del mismo modo, en nuestro adiestramiento espiritual nos refugiamos en Tara, nuestra Madre Santa. Ella nos protege de todos los peligros, tanto externos como internos, nos proporciona las condiciones necesarias para nuestro adiestramiento interior y nos guía e inspira con sus bendiciones a lo largo del sendero espiritual.
Tara quiere decir ‘Liberadora’, y recibe este nombre porque nos libera de los ocho temores externos (miedo a los leones, a los elefantes, al fuego, a las culebras, a los ladrones, al agua, a la esclavitud y a los espíritus malignos), y de los ocho internos (los miedos que surgen del orgullo, la ignorancia, el odio, los celos, sostener teorías erróneas, el apego, la avaricia y la duda perturbadora). A nivel temporal, Tara nos salva de los peligros de los tres reinos inferiores, y a nivel último, nos libera de los infortunios del samsara y de la paz solitaria.
Si confiamos en nuestra Madre Tara con sinceridad y fe firme, nos protegerá de todos los obstáculos y cumplirá todos nuestros deseos. Debido a que es un Buda de la sabiduría y puesto que es una manifestación del elemento aire completamente purificado, Tara es capaz de ayudarnos sin dilación. Si recitamos las veintiuna estrofas de alabanza, recibiremos innumerables beneficios. Estas alabanzas son muy poderosas porque son un Sutra, las palabras verdaderas de un Buda, y es muy beneficioso recitarlas tan a menudo como nos sea posible
Primero hemos de saber quién es Arya Tara. Tara es un Buda femenino que es la manifestación del elemento aire de todos los Budas. La función del elemento aire es mover objetos. Los árboles y las banderas se mueven por la acción del viento o aire externo, y nuestro cuerpo y mentes, por la de nuestros aires internos. Estos son los que fluyen por los canales de nuestro cuerpo y su función es desplazar la mente hacia los objetos. Los aires internos tienen una relación especial con nuestras mentes, ya que estas solo pueden funcionar gracias a ellos.
Hay tres clases de aires internos: burdos, sutiles y muy sutil. La función de nuestros aires internos burdos es desplazar nuestras mentes burdas hacia los objetos; la de nuestros aires internos sutiles es desplazar nuestras mentes sutiles hacia los objetos; y la de nuestro aire interno muy sutil es desplazar nuestra mente muy sutil hacia su objeto. Cuando estamos despiertos utilizamos mentes burdas, como las consciencias sensoriales, con las que podemos ver, oír, oler, gustar y tocar objetos; las sensaciones, con las que podemos experimentar objetos agradables o desagradables; el discernimiento, con el que podemos distinguir entre los objetos; y la intención, con la que podemos realizar diversas acciones. Todas estas mentes son burdas.
Al dormir, cuando soñamos estamos utilizando nuestras mentes sutiles, como las consciencias sensoriales del sueño, con las que podemos ver, oír, oler, gustar y tocar objetos oníricos; y utilizamos la percepción mental, con la que aprehendemos objetos oníricos. Todas estas mentes son sutiles. Durante el sueño profundo, en el que no se sueña, utilizamos nuestra mente muy sutil, con la cual podemos mantener nuestra vida. Durante el sueño profundo somos como una persona muerta, pero seguimos vivos porque nuestra mente muy sutil mantiene la conexión entre nuestro cuerpo y mente. Esta es la función principal de nuestra mente muy sutil.
Las cosas que normalmente vemos o percibimos cuando estamos despiertos son los objetos aparentes de nuestras mentes burdas; los objetos oníricos lo son de nuestras mentes sutiles; y la vacuidad, semejante al espacio, es el objeto aparente de nuestra mente muy sutil. Los objetos aparentes de nuestras mentes burdas y sutiles no existen en realidad, pero debido a nuestra ignorancia creemos que sí. Por lo tanto, nuestras mentes burdas y sutiles son mentes equívocas. Nuestras mentes burdas cesan durante el sueño y surgen de nuevo cuando nos despertamos. Las mentes sutiles cesan cuando entramos en el sueño profundo y vuelven a surgir cuando comenzamos a soñar. Por ello, las mentes burdas y sutiles se denominan mentes temporales. Nuestra mente muy sutil nunca ha cesado ni lo hará en el futuro; proviene de nuestras vidas pasadas, perdura durante toda esta vida y viajará a las innumerables vidas futuras. Por ello, nuestra mente muy sutil se denomina la mente que reside de manera continua. Si realizamos nuestra mente muy sutil -la mente que reside de manera continua- de manera directa, con toda seguridad alcanzaremos la iluminación en esta vida tan breve. Los métodos para realizar de manera directa nuestra mente muy sutil son los adiestramientos en el yoga del canal central, el yoga de la gota y el yoga del aire, y estos se exponen en el libro Mahamudra del tantra.
Debemos saber también que cuando estamos despiertos estamos utilizando nuestro cuerpo burdo, este cuerpo presente que en realidad pertenece a nuestros padres. Al dormir, cuando soñamos, estamos utilizando nuestro cuerpo sutil –nuestro cuerpo onírico–, y cuando alcanzamos la realización del cuerpo ilusorio, estamos utilizando nuestro cuerpo muy sutil. Este es nuestro aire interno muy sutil, que un día se convertirá en el cuerpo de un Buda. Nuestros cuerpos burdos y sutiles son nuestros cuerpos temporales, y nuestro cuerpo muy sutil es nuestro cuerpo que reside de manera continua y proviene de nuestras vidas pasadas, perdura durante toda esta vida y viaja a nuestras innumerables vidas futuras. Por lo tanto, nuestro cuerpo muy sutil es nuestro cuerpo inmortal. De este modo podemos comprender que tenemos un cuerpo que reside de manera continua, una mente que reside de manera continua y una palabra que reside de manera continua, que proceden de nuestras vidas pasadas, perduran durante esta vida y viajan a las futuras.
En el Sutra de alabanzas a las veintiuna Taras, Buda dice:
«Homenaje a Tara, la Rápida, la Heroína,
tus ojos son como el destello del relámpago.
Has nacido del loto floreciente
que ha brotado de las lágrimas del Protector de los Tres Mundos».
En esta estrofa se relata la historia del nacimiento sobrenatural de Tara y se muestra que es una manifestación de todos los Budas. La frase «Protector de los Tres Mundos» se refiere a Avalokiteshvara. En un tiempo, aunque Avalokiteshvara había liberado del sufrimiento a innumerables seres sintientes de manera permanente, al contemplar cuántos seres seguían sufriendo comprendió que el número todavía era incontable. Sobrecogido por la compasión, se derramaron lágrimas de sus ojos. Debido a ello, el elemento aire de todos los Budas apareció ante Avalokiteshvara como una hermosa dama que le dijo: «No llores, yo liberaré del sufrimiento a todos los seres sintientes que quedan». Entonces, todos los Budas de las diez direcciones se dirigieron al unísono a la dama diciendo: «Eres Arya Tara». Arya significa ‘Superior’, y Tara, ‘Liberadora’, por lo que Arya Tara significa ‘Liberadora Superior’. Este relato nos muestra cómo la compasión de Avalokiteshvara hizo que el elemento aire de todos los Budas apareciese como Arya Tara. La naturaleza del elemento aire de Buda y la de su sabiduría omnisciente es la misma.
En general es incorrecto decir que un determinado Buda es más poderoso que otro, pero debido a su conexión kármica con los seres de este mundo, Tara tiene una capacidad especial para ayudarnos. Si confiamos en ella con intensa fe, recibiremos con rapidez su protección y sus bendiciones. De los cuatro elementos –tierra, agua, fuego y aire-, el que se mueve con mayor rapidez es el aire, y debido a que Tara es una manifestación del elemento aire de todos los Budas, los seres sintientes que confíen en ella con fe recibirán su protección y bendiciones muy rápidamente.
En particular, Tara está muy complacida con los que practican con sinceridad el Lamrim kadam –las etapas del camino hacia la iluminación–, y todos ellos recibirán su cuidado, protección y bendiciones especiales durante toda la vida y también en las vidas futuras. Tara hizo esta promesa a Atisha, fundador del Lamrim kadam. Atisha podía comunicarse de manera directa con Tara desde muy temprana edad. Cuando el rey del Tíbet lo invitó a ir a su país a enseñar el Dharma sagrado, Atisha preguntó a Arya Tara si debía aceptar o no. Ella lo animó a ir y predijo que establecería allí un Budadharma muy especial, el budismo kadampa. Arya Tara prometió cuidar, proteger y bendecir de manera especial a los seguidores de Atisha que practicasen el Lamrim kadam con sinceridad. Esto muestra que los practicantes de budismo kadampa tienen una conexión especial con Arya Tara. Por lo tanto, debemos alegrarnos de nuestra gran fortuna.
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